CULTURA POPULAR

Día del Gauchito Gil: quién fue y por qué se lo conmemora cada 8 de enero

Cada 8 de enero, en cada rincón del país, y especialmente en el NEA, se enciende una vela roja para venerar a Antonio Mamerto Gil Núñez.
jueves 08 de enero de 2026

Cada 8 de enero en todo el país, se conmemora el fallecimiento de un gaucho presente en la memoria de un pueblo: Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como 'Gauchito Gil', quien se transformó en un santo popular en la historia argentina.

Quienes lo veneran, encienden una vela roja cada 8 de enero. Al igual que la vela, el rojo es el color que lo identifica, ya que sobresale en las estampitas y los miles de santuarios encontrados por las rutas argentinas, así como en su vincha, pañuelo, poncho y en su cinturón.

Pero ¿quién fue Antonio Mamerto Gil Núñez antes de transformarse en el Santo popular más conocido de la Argentina?

El hijo de José Gil y Encarnación Nuñez nació un 12 de agosto de un año que podría ser 1847, en Mercedes, provincia de Corrientes, en una zona que en guaraní llamaban Paiubre.

Se dice que amaba los bailes y las fiestas, en especial la de San Baltazar, el santo cambá, que era devoto de San La Muerte, que tenía un excelente manejo del facón y que su mirada hipnótica era temible para los enemigos y fulminante para las mujeres.

La historia registra que fue un peón rural, que sufrió los horrores de pelear en la Guerra de la Triple Alianza, y que luego fue reclutado para formar parte de las milicias que luchaban contra los federales.

La leyenda cuenta que Ñandeyara, el dios guaraní, se le apareció en los sueños y le dijo: “no quieras derramar sangre de tus semejantes”. El Gauchito no lo dudó más y desertó del Ejército.

Esa rebeldía, y conquistar a la mujer que pretendía un comisario, fueron algunos de los motivos de su sentencia de muerte. Le siguieron otras desobediencias intolerables para el poder de turno: se ganó el amor y la complicidad de la peonada correntina que lo empezó a conocer como a un justiciero, como a un héroe que protegía a los humildes, que robaba a los ricos para darle a los pobres, que vengaba a los humillados y que sanaba a los enfermos. El pueblo lo protegió, lo alimentó y lo cuidó hasta que lo capturaron.

Lo capturó la policía mientras dormía una siesta luego de una noche de juerga en el marco de las fiestas por San Baltazar. Sus dos amigos fueron abatidos al instante de ser descubiertos pero al Gauchito Gil no le entraron las balas. Lo salvó un amuleto de San La Muerte que colgaba de su cuello.

Con múltiples variaciones, los relatos orales cuentan que aquel 8 de enero de 1874 o 1878 para otros, decidieron trasladarlo a la ciudad de Goya para ser juzgado, pero en el camino, a 8 kilómetros de Mercedes, cambiaron los planes y los miembros de la tropa lo colgaron boca abajo en un árbol de la zona.

Ninguno de los presentes, soldados de origen humilde, conocedores y respetuosos de las andanzas del Gauchito, se animó a ejecutarlo. Finalmente, el coronel Velázquez, contra su voluntad y siguiendo órdenes de un superior, lo degolló.

Dicen que su sangre cayó como una catarata que la tierra se bebió de un sorbo. En ese mismo instante nació el mito y su asesino se convirtió en su primer devoto, ya que segun la leyenda antes de morir Gil le anticipó que al llegar a su casa encontraría a su hijo enfermo y que si invocaba su nombre sanaría, cosa que efectivamente ocurrió.