SU PATRIMONIO AL FALLECER ES DE SOLO 100 DOLARES

Se conoció la "fortuna" del Papa Francisco

Al asumir, tuvo derecho a percibir un sueldo de 340 mil euros anuales (mas de 400 millones de pesos). Renunció a ellos durante todo su pontificado.
martes 22 de abril de 2025

Tras la conmoción mundial por la muerte del Papa Francisco, comenzaron a conocerse algunos detalles de su vida personal que vuelven a poner en relieve su coherencia, sencillez y austeridad. Según reveló el diario británico Mirror, el patrimonio personal que dejó el Sumo Pontífice al momento de su fallecimiento fue de apenas 100 dólares, es decir, menos de 90 euros. No poseía propiedades, ni cuentas bancarias personales, ni inversiones.

Francisco, nacido Jorge Mario Bergoglio, pertenecía a la Compañía de Jesús, y como todo jesuita, había hecho voto de pobreza. Desde que fue elegido Papa en 2013, tuvo derecho a percibir un salario anual de aproximadamente 340 mil euros, pero renunció a ese ingreso durante todo su pontificado, siguiendo su compromiso con la humildad y el servicio. El propio Papa reveló en el documental Amén: Francisco Responde que nunca aceptó ese dinero. “A mí no me pagan nada. Cuando necesito plata para comprarme zapatos o así, la pido. Yo no tengo sueldo”, aseguró en una de las escenas más recordadas de esa producción.

En lugar de instalarse en los fastuosos departamentos pontificios, como lo hicieron sus predecesores, Francisco eligió vivir en la Casa Santa Marta, una residencia más sencilla dentro del Vaticano. Desde allí mantuvo una rutina modesta, sin lujos ni extravagancias, aunque con los gastos necesarios cubiertos por la Santa Sede: alimentación, viajes, seguridad y alojamiento.

Este estilo de vida, que el Papa mantuvo incluso tras alcanzar el cargo más alto dentro de la Iglesia Católica, lo convirtió en un símbolo de cercanía, especialmente con los más pobres y excluidos. Su legado, más allá de lo espiritual y doctrinal, marca un testimonio de coherencia ética y personal que impactó tanto a fieles como a no creyentes en todo el mundo.

Es recordada su negativa a usar los tradicionales zapatos de cuero rojo que sus predecesores preferían. También evitó casi permanentemente portar el "anillo del pescador" construído de oro puro, prefiriendo uno de plata, nuy sencillo y austero. Eludía cada vez que podía la centenaria costumbre de que le besaran el anillo, ofreciendo gestos mas fraternales como dar la mano, de igual a igual.

Mientras el mundo se prepara para despedirlo en un multitudinario funeral en la Plaza de San Pedro, sus últimas decisiones y el escaso patrimonio que dejó reafirman una de sus frases más recordadas: “El verdadero poder es el servicio”.