2025-03-04

LA APERTURA DE SESIONES DEL CONGRESO FUE UN PAPELÓN

Pan y circo

El discurso de apertura de sesiones del Congreso, en lugar de una fiesta de la Democracia, se convirtió en reality show donde prevalecieron las bajezas y nos ridiculizaron como Nación ante el mundo.
“Dadles pan y circo y nunca se revelarán” es una cita del poeta romano Juvenal. 
 
La expresión se usa para describir la práctica política de distraer a la población para que no se preocupe por otros asuntos. 

El acto de apertura de sesiones del Congreso, fue eso: una sucesión de maniobras, errores y exabruptos que nada tienen que ver con el ejercicio de la democracia, una democracia que tanto costó conseguir, y que un puñado de sinvergüenzas ha convertido en un circo personalista, en donde se habla y grita mucho, precisamente para no decir nada.

Este acto, congrega a los tres poderes de la Nación. En cualquier país serio, se impone el respeto a las investiduras y a las facultades que el pueblo delega en sus representantes. Nada de ello pasó aquí: en primer lugar la mayoría de la oposición decidió ausentarse, al mejor estilo  “nenes caprichosos” que se niegan a ir al cumpleaños del “fulanito”. Señoras y señores legisladores, sepan que no tienen ese privilegio: El lugar de honor que se les otorgó no es para uso particular de uds. y sus partidos. Bastante bien pagados están como para escuchar en silencio a la máxima autoridad del país. Y luego si sus políticas no gustan, opónganse con todo el peso de sus investiduras, pero arranquen respetando la República, sino no son más que un puñado de parásitos demasiado caros. Recuerden la frase de Belgrano: "Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la patria" 

El Presidente tampoco estuvo a la altura, sus discursos llenos de provocación, sus exabruptos y la explosiva intolerancia contra quienes piensan distinto, recuerdan lamentablemente al “dedito acusador” de hace poquísimo tiempo. O al “solo hay que temerle a Dios y un poquito a mí” de la ex presidenta a la que dice oponerse pero cada vez se acerca más. Su rol debe ser la concertación y la unidad de los argentinos, sin perder por ello la autoridad. Esa autoridad que se gana con valentía y no con bravuconadas y provocaciones.

El papelón de los legisladores interrumpiendo al Presidente con gritos y chicanas es otro ingrediente del conventillo en que convirtieron el Congreso. Y la reacción de los matones que asesoran al ejecutivo en calidad de nada, “apretando” a un Diputado (que además mintió diciendo que le pegaron) es la frutilla del postre. Muchachos, ustedes son gente instruida: Relean la historia y si de verdad “se tienen ganas” no hay necesidad de tanto ruido: hagan como en los ´50 el peronista John William Cooke y el radical intransigente Arturo Frondizi. Se mandan los padrinos, se citan en algún lugar apartado, pistolas, espadas, guantes o las armas que les parezcan y se amasijan tranquilos. Eso hacen los hombres de verdad, para no avergonzar al país con sus berrinches.

No hay ninguna posibilidad de mejora para ésta sociedad lastimada por tantas crisis. La solución no pasa sólo por la economía, hay un problema estructural de falta de tolerancia con el otro, y de irrespetar continuamente las normas. Si la dirigencia no puede entender eso ¿Como esperar que la sociedad lo haga? Estos papelones no ayudan, no construyen y hacen cada vez menos creíbles a las instituciones, cuando en realidad son las personas las que fallan.

¿O será verdad que “a veces los mas capacitados para obtener el poder, son los menos aptos para ejercerlo”?

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