2024-10-01

ARNOLDO BERGESSI FALLECIO EL 30/9

El adiós a "Pequeño"

El lunes 30 de septiembre, dejó de existir Arnoldo W. Bergessi, “Pequeño”, el poeta local.

Tenía 85 años. Nacido y criado en Cañada Seca, era un fuente inagotable de relatos e historias, del campo, del “boliche La Torrecita”, de los tambos, la cooperativa eléctrica, etc.

Era todo un personaje, renegón y generoso, y aunque sólo había cursado la primaria pasó su vida leyendo los grandes clásicos. Era capaz de recitar poemas completos de Amado Nervo e idolatraba a Becker. Le encantaba describirnos el infierno de Dante Alighieri mientras le tomábamos el pelo diciéndole que “eran pavadas”, lo cual lo enfurecía. Escribía desordenadamente en inflados cuadernos y papeles sueltos donde garabateaba sonetos, décimas y cuartetas con la misma facilidad con que luego los extraviaba en una pila de hojas cuyo orden sólo él conocía. Solía escribir y luego no entenderse ni él mismo a lo cual comentaba citando a un gran autor, que “Cuando lo escribí, Dios y yo sabíamos que escribí. Ahora sólo él lo sabe”.

Con la misma facilidad que podía citar a Hamlet, era capaz de proferir las mas creativas puteadas. Siempré recordaré cuando paseando por el pueblo se encontró con el intendente de turno, sin saber por supuesto que lo era. El funcionario le explicó con grandes gestos la obra del cordón cuneta usando los términos "hacemos", "compramos", etc. Rápido de lengua como siempre, Pequeño "le retrucó" una frase asi como "Con la plata nuestra" e inmediatamente le improvisó:

"Que lindo que es regalar

como lo hace el Intendente

hacer feliz a la gente

y darse el gusto de dar..."

Generoso como pocos, al igual de testarudo, amante de las cosas simples, los perros y las verdades. Recuerdo una vez que lo alentamos a que se inscriba en los Torneos Bonaerenses con un poema. Ganó todas las etapas, pero se negó terminantemente a recibir el premio (viaje a Mar del Plata) porque “no tenía con quien dejar el perro”.

Pequeño amaba a Cañada Seca, y no perdía oportunidad de escribir sobre el pueblo. En el 2000, para los festejos del centenario de Cañada, publicó un libro de poemas que llamó “Recuerdos”. El primero de ellos (mismo nombre que el libro) decía:

Recuerdos (Fragmento) Por: "Pequeño Bergessi"

Recuerdos de la niñez
Que pasan como las sombras
De las nubes que se fueron
Pero hoy de nuevo retornan

Lo más bello de la infancia
Voló como por encanto.
El pecho anida tristeza
Ya la niñez se ha marchado,

Pero alguna vez amigo
Surgen de entre las tinieblas
Brilla semejante a un faro
Que en la mar oscura tiembla

Y esa alegría se agolpa
Y confunde mis sentidos
Y escucho como un murmullo
Lejano, de que era niño

Siento una risa que brota
Del alma y comparte el labio
Al recordar tantas cosas
Que en la memoria quedaron!!!

Un hijo de Cañada el más humilde 
Te deja así al descuido estos recuerdos
No tienen del poeta ni una estrofa
Son harapos quizá de su cerebro

No esparcen esa música divina
Que flota del poeta entre sus versos
Ni tienen el compás y la cadencia
Que se ajusta a la métrica del genio

Nacieron espontáneos como nacen
Las lágrimas, las risas y los besos
Solo piden el calor de tu mirada
Aunque le falta todo, le alcanzará con eso.


Puedo decir que mi pueblo
Es un granito de arena
Pero visto por mis ojos
Es lo mejor de esta tierra


Una plaza este posee
Dándole el frente a “mi escuela”
La otra hacia su costado
Detrás la Iglesia se eleva!!

El Gran general en medio
Incólume está en su piedra,
Y a pocos pasos contemplo
El mástil con nuestra enseña

Plantas se elevan altivas
Y nidos sus copas guardan
Los protegen de la lluvia
Cuando hay viento los hamacan.

Tampoco puede faltar
En un cantero la rosa
En cada esquina una flor
En cada flor un aroma

Dos bancos por cada cuadra
Son cuatro que lo circundan
Tiene juegos para niños
Que en primavera pululan

Cuenta la gente de antaño
Que este cuadrado que es plaza
Alrededor un tejido
Otrora lo circundaba

Hoy sólo tiene un cordón
Como un cinto de luz blanca
Que ciñendo su cintura
¡La mantiene apretujada!

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